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Queridos hermanos y amigos:
Con la celebración del día Miércoles de Ceniza,
damos comienzo como comunidad de Fieles al
tiempo de Cuaresma. Tiempo que nos invita a cada
uno de nosotros a revisar nuestras actitudes,
estilo y formas de ser primero frente a Dios por
supuesto y luego frente al hermano. Justamente
tendremos la gran oportunidad para ir dejando
atrás todo aquello que nos limita, encadena y
aprisiona, en el proceso de nuestra propia
conversión.
Ya la imposición de la Ceniza es un signo que
simboliza el pecado y la fragilidad del ser
humano y de eso debemos crear conciencia que
ante Dios somos lo que somos nada mas, como nos
señala San Francisco de Asís en sus escritos.
Aceptar la ceniza es de alguna manera aceptar en
forma publica lo pequeño y frágil de nuestra
constitución humana.
Sin embargo el que es capaz de reconocer y se
sabe necesitado de la gran Misericordia Divina y
de la Salvación que nos trajo Jesucristo, el
Hijo del Altísimo, solo El es capaz de cambiar
la tristeza en alegría y la ceniza en corona de
alegría, cuando así nos promete por la misma
boca del Profeta Isaías, “una corona en vez de
ceniza” Is.61,3.
Entonces con este ritual tan significativo
expresa lo poco y frágil de nuestra consistencia
humana, tal como ese poquito de ceniza, ese
polvillo, que se vuela con un soplido de brisa,
o que desaparece con tan solo tocarlo. Eso somos
ante Dios muy poca cosa...como es ese resto
proveniente de ramos o palmas benditas quemados
con anterioridad, que es la ceniza.
Conversión, arrepentimiento y humildad van
entrelazados entre si para darnos un verdadero
espíritu cuaresmal. Son las actitudes a cultivar
y a llevar a cabo durante este tiempo. No se
trata de un tiempo mas, más aun es la
oportunidad que nos regala el buen Dios, para
que desaparezcan de nuestros corazones toda
forma de pecado y durezas que nos impidan que
valla quedando en el pasado el hombre viejo y
surja el hombre a la medida de nuestro Padre.
Con estas sencillas palabras quisiera invitar a
todos y cada uno de nosotros a poner la
confianza cada día mas en la infinita
Misericordia del Señor de la Historia para que
apoyados de El y caminando como hermanos, sin
diferencias, sin exclusiones, sin barreras,
podamos crecer en la Santidad, a la cual todos
estamos invitados.
Todas estos buenos deseos, quiero ponerlo bajo
la mirada y protección constante de la Reina de
los Cielos, la Santísima Virgen María, para que
Ella como un buena Madre dirija cada uno de
nuestros corazones.
Con la cercanía y el cariño de siempre. Les
deseo a cada uno de ustedes un favorable y
provechoso tiempo santo de Cuaresma.
Mi
oración y bendición para todos.
Fr. Arístides Miranda D.
ofm
Párroco
Salamanca,
Miércoles de
Ceniza
Año del Señor de 2009
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